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Qué es y cómo se ve el Efecto Isla de Calor Urbano en México


El Efecto Isla de Calor Urbano en México, abreviado como EICU, constituye una de las principales preocupaciones para los urbanistas y los responsables de la toma de decisiones a nivel global. A pesar de que los países del sur global, como México, enfrentan desafíos más urgentes, es imperativo no desviar la atención de estas problemáticas.

Efecto Isla de Calor Urbano en México

En el presente estudio se aborda el fenómeno de isla de calor urbana (urban heat island, UHI) (Fig. 1)

El EICU (o UHI por sus siglas en inglés) es un fenómeno que ocurre en las áreas urbanizadas, donde, en términos simples, mientras mayor sea la proximidad al centro urbano, mayor será la sensación térmica. Este fenómeno se atribuye principalmente a la presencia de elementos naturales en el entorno. En contraste, las áreas naturales exhiben una tonalidad verde que dispersa el calor, manteniendo la tierra húmeda por períodos prolongados y generando un microclima mediante el proceso de evaporación. En contraste, las zonas urbanizadas están compuestas de concreto, un material impermeable que absorbe el calor y obstaculiza el crecimiento natural de los árboles, privando así de la formación de un microclima característico.


EICU en la Megalópolis del Centro de México

En el siguiente mapa se puede observar cómo cambia la temperatura media del suelo en la megalópolis del país. Estos valores corresponden a la temperatura superficial promedio (LST) obtenida a partir de datos MODIS durante la noche.

Por ejemplo, la zona oeste de la CDMX es más elevada, pero también es considerablemente más rica, lo que se traduce en más parques y jardines amplios con calles arboladas. Además, los edificios están pintados de blanco para evitar que el calor entre. Por otro lado, la zona este, donde vive una población mayoritariamente popular, es una placa de hormigón sin muchos árboles. Las casas a menudo no tienen pintura y dejan el hormigón a la vista, lo que ayuda a absorber el calor ambiental.

El resultado es que el punto más caliente de la ciudad no es el centro geográfico, sino la zona que rodea el aeropuerto.

Mapa del EICU en la Megalópolis de México
Fig. 2: EICU en la megalópolis de México. Por Juan Pablo Obregón

En ciudades como Cuernavaca ocurren efectos similares: las zonas del este (alrededor de Jiutepec) tienen la misma temperatura que la zona más meridional de la ciudad, que está 200 metros más cerca del nivel del mar.


EICU y desigualdad climática en Monterrey y Saltillo

Mapa del EICU en la zona Monterrey - Saltillo
Fig. 3: EICU en la zona MTY-Saltillo. Por Juan Pablo Obregón

Este es probablemente uno de los casos de desigualdad climática más claros del país. Si estás familiarizado con la geografía de la metrópolis regia, sabrás exactamente a qué me refiero. Las zonas más ricas de la ciudad, es decir, la Carretera Nacional (es decir, la extremidad que se extiende hacia el sur de la ciudad) y gran parte de San Pedro Garza García, el municipio más rico de Latinoamérica, son varios grados más frescos que las zonas centro y norte. En particular, la zona más caliente no solo es un lugar fuertemente industrializado, donde se encuentran enormes fábricas como la acería Ternium o plantas de Cemex, sino que también es donde se concentra gran parte de la población más marginada y con menos capacidad económica de la ciudad.


El Bajío: un patrón atípico del calor urbano

Mapa del EICU en parte del Bajío
Fig. 4: EICU en parte del Bajío. Por Juan Pablo Obregón

Finalmente, tenemos el Bajío, donde, de manera curiosa, no se observa una desigualdad climática tan evidente como en los ejemplos anteriores. Aunque ciudades como Guadalajara tienden a desarrollar los asentamientos de mayor poder adquisitivo en las zonas más frescas, este efecto no es tan evidente como en los ejemplos anteriores.


Las costas mexicanas: los casos más extremos del EICU

Hasta ahora no hemos hablado de dónde se da este efecto con más intensidad. La respuesta es contundente: las ciudades costeras.

Una característica geográfica de México es que las ciudades costeras nunca han podido ser muy grandes debido a la orografía, el clima y los biomas particulares del país. En gran parte de las costas, la transición de la montaña al mar es muy abrupta, lo que dificulta el traslado de mercancías y la expansión de la ciudad. En otras zonas, el clima es demasiado extremo para albergar grandes asentamientos humanos, y en otras, el mar es tan plano que resulta difícil construir grandes puertos de mercancías. Dicho esto, y sabiendo que, por regla general, cuanto más grande es una ciudad, más fuerte es el EICU, resulta impresionante la abismal diferencia de temperatura que se da en las pequeñas ciudades costeras.

Mapa del EICU en las zonas costeras
Fig. 5: EICU en zonas costeras. Por Juan Pablo Obregón

Dos ejemplos son Guaymas, la ciudad con el EICU promedio más alto del país, con casi 6 grados de diferencia entre la zona más caliente y la media de las periferias, y Acapulco, donde se puede observar claramente este efecto, que combina desigualdades climáticas y características naturales. Usualmente, cuanto más baja esté una zona, más caliente será. Sin embargo, esto cambia en el mar. Al absorber y mover eficientemente el calor que incide en él, se crea una brisa que enfría las zonas costeras. Sin embargo, en una bahía como la de Acapulco, las zonas situadas fuera de las montañas que la forman no disfrutan de este beneficio.

Algo similar ocurre en Mérida, que vista desde el espacio es básicamente una plancha de hormigón rodeada de uno de los ecosistemas más verdes del mundo: la selva maya.

Mapa del EICU en la zona de Yucatán
Fig. 6: EICU en Mérida. Por Juan Pablo Obregón

Como resultado, el resto de las localidades urbanas de la zona son considerablemente más templadas que la ciudad blanca, donde se produce un efecto radial de libro en términos de calor urbano.


Conclusión

El efecto isla de calor urbano es un tema que no solo resulta curioso, sino que también pone de manifiesto las desigualdades integrales de la ciudad y la forma en que la hemos construido. Es importante tener en cuenta que el calor no solo resulta incómodo, sino que también tiene efectos directos en la economía, la sociedad e incluso la seguridad pública. Una vivienda sin aire acondicionado que sufre temperaturas 4 o 5 grados más elevadas que otras zonas de la ciudad crea un entorno de estrés y saturación térmica que causa menor calidad de sueño, de vida y mayor propensión a cometer crímenes como la violencia familiar.

Por este motivo, la presencia de árboles no solo hace que una ciudad sea más bonita, sino que es una cuestión de equidad social y calidad de vida.


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Fuentes de Datos:

- NASA & USGS (2024). MODIS Land Surface Temperature (MOD11A2).

- INEGI (2020). Marco Geoestadístico Nacional.

- Procesamiento: Moschata Analytics (2025), mediante Google Earth Engine.


 
 
 

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